Cirugía de cataratas y lentes intraoculares
La catarata es una de las causas más frecuentes de pérdida de visión en adultos y forma parte, en la mayoría de los casos, del proceso natural de envejecimiento del ojo. Se produce cuando el cristalino, la lente transparente situada detrás de la pupila, pierde progresivamente su transparencia y se vuelve opaco. Como consecuencia, la visión se vuelve más borrosa, los colores pueden percibirse menos intensos, aumenta la sensibilidad a la luz y los deslumbramientos, especialmente durante la conducción nocturna. También es frecuente notar que las gafas ya no proporcionan la misma calidad visual que antes.
Aunque la catarata está habitualmente relacionada con la edad, también puede aparecer de forma prematura debido a factores como traumatismos oculares, determinadas enfermedades sistémicas, el uso prolongado de algunos medicamentos o antecedentes familiares.
¿Cuándo debe operarse una catarata?
Una creencia muy extendida es que la catarata debe estar «muy avanzada» para ser intervenida. Sin embargo, actualmente la indicación de cirugía depende principalmente de cómo afecta la catarata a la calidad de vida del paciente.
¿En qué consiste la cirugía de catarata?
La cirugía de catarata es una intervención segura, eficaz y una de las más realizadas en todo el mundo. El procedimiento consiste en extraer el cristalino opacificado y sustituirlo por una lente intraocular transparente que permanecerá en el ojo de forma permanente.
La intervención se realiza habitualmente con anestesia local en forma de gotas y de manera ambulatoria, permitiendo al paciente regresar a su domicilio el mismo día. En la mayoría de los casos, la recuperación visual es rápida y progresiva durante las semanas posteriores.
La importancia de las lentes intraoculares
La lente intraocular (LIO) es el elemento que sustituye al cristalino natural una vez retirada la catarata. Actualmente existe una amplia gama de lentes diseñadas para adaptarse a las necesidades visuales de cada paciente.
La elección de la lente es uno de los aspectos más importantes de la cirugía, ya que influirá directamente en la calidad visual posterior y en la necesidad futura de utilizar gafas.
Lentes monofocales
Ofrecen una excelente calidad visual a una distancia determinada, generalmente para visión lejana. Tras la intervención, muchos pacientes pueden prescindir de gafas para las actividades a distancia, aunque suelen necesitarlas para leer o realizar tareas en visión próxima.
Lentes tóricas
Están especialmente indicadas para pacientes con astigmatismo. Además de sustituir el cristalino opaco, permiten corregir este defecto refractivo, mejorando notablemente la nitidez visual y reduciendo la dependencia de gafas.
Lentes multifocales y trifocales
Estas lentes están diseñadas para proporcionar visión a varias distancias, permitiendo ver de lejos, a distancia intermedia y de cerca. Son una excelente opción para pacientes que desean una mayor independencia de las gafas en sus actividades diarias, aunque no todos los ojos son candidatos ideales para este tipo de implantes.
Lentes de rango extendido (EDOF)
Las lentes EDOF (Extended Depth of Focus) representan una evolución tecnológica que permite ampliar el rango de visión funcional de forma continua, especialmente entre la distancia lejana e intermedia. En determinados pacientes ofrecen una combinación muy interesante entre calidad visual y reducción de fenómenos visuales como halos o deslumbramientos.
Un estudio personalizado para cada paciente
No existe una lente perfecta para todos los pacientes. Cada ojo presenta unas características únicas y cada persona tiene necesidades visuales diferentes en función de su profesión, estilo de vida, aficiones y expectativas.
Por este motivo, antes de la cirugía realizamos un estudio oftalmológico completo que incluye mediciones biométricas de alta precisión y una valoración detallada del estado ocular. Esta información nos permite recomendar la opción más adecuada para cada caso y diseñar una estrategia quirúrgica totalmente personalizada.