Terapia visual: la visión como herramienta para aprender, crecer y lograr el mejor rendimiento
El sistema visual es mucho más que la capacidad de identificar letras pequeñas en una pantalla o leer las filas de un optotipo. Para que podamos leer con comodidad, concentrarnos durante largos periodos de tiempo, coordinar nuestros movimientos o procesar correctamente la información visual, es necesario que numerosas habilidades visuales trabajen de forma coordinada.
La terapia visual es un programa de entrenamiento personalizado diseñado para mejorar determinadas funciones visuales cuando existe una alteración en su desarrollo o funcionamiento. Su objetivo es optimizar el rendimiento del sistema visual y favorecer una visión más eficiente en las actividades de la vida diaria, académica y profesional.
La terapia visual forma parte de la esencia de nuestro centro desde sus orígenes en 1984, cuando era el Instituto Nacional de Optometría. De hecho, fuimos pioneros en España en la incorporación de programas de terapia visual dentro de la práctica optométrica clínica.
Esta trayectoria nos ha permitido acumular una experiencia clínica excepcional a lo largo de décadas de trabajo con miles de pacientes. Nuestro conocimiento no se basa únicamente en la teoría, sino en la evolución y los resultados obtenidos en numerosos casos tratados a lo largo de los años.
La experiencia nos ha enseñado que cada paciente es diferente y que los mejores resultados se obtienen cuando la terapia está cuidadosamente diseñada para responder a las necesidades específicas de cada persona.
Para que podamos percibir una única imagen tridimensional, ambos ojos deben trabajar de forma perfectamente coordinada.
Sin embargo, existen alteraciones binoculares que no producen un estrabismo visible, como el ojo vago (ambliopía), las dificultades de convergencia, los problemas acomodativos o los movimientos oculares imprecisos, pero que pueden generar síntomas importantes como:
En estos casos, la terapia visual puede ayudar a mejorar aspectos como la coordinación ocular, la convergencia, la divergencia, la flexibilidad de enfoque y la estabilidad binocular, favoreciendo un trabajo visual más eficaz y confortable.
La terapia visual también puede desempeñar un papel importante antes y después de determinadas cirugías de estrabismo.
En algunos pacientes, la preparación visual previa a la cirugía puede contribuir a optimizar determinadas habilidades visuales y facilitar la adaptación posterior.
Tras la intervención, la terapia visual puede ayudar al cerebro a aprovechar mejor la nueva posición ocular, favoreciendo la coordinación entre ambos ojos, la recuperación de la visión binocular y la estabilidad de los resultados obtenidos.
Por este motivo, en nuestro centro entendemos la cirugía y la terapia visual como herramientas complementarias que, utilizadas conjuntamente cuando están indicadas, pueden ofrecer importantes beneficios para muchos pacientes.
Aproximadamente el 80 % de la información que recibe un niño durante el aprendizaje tiene un componente visual.
Para leer de forma eficiente no basta con tener una buena agudeza visual. Es necesario que los ojos se muevan con precisión sobre el texto, mantengan el enfoque de forma sostenida, trabajen coordinadamente y que el cerebro procese correctamente la información recibida.
Cuando alguna de estas habilidades visuales no funciona adecuadamente pueden aparecer dificultades como:
En determinados casos, la terapia visual puede contribuir a mejorar las habilidades visuales implicadas en el proceso lector y en el aprendizaje, facilitando un uso más eficiente de la visión durante las tareas escolares.
La visión no termina en los ojos. El cerebro debe interpretar, organizar y dar significado a la información visual recibida. Este proceso depende de las habilidades visuoperceptuales, fundamentales para actividades tan importantes como la lectura, la escritura, la orientación espacial, la coordinación óculo-manual y numerosas tareas académicas.
La evaluación de estas habilidades nos permite comprender mejor cómo procesa cada niño la información visual y determinar si existen áreas susceptibles de mejora mediante programas específicos de intervención.
La terapia visual debe apoyarse siempre en una evaluación clínica rigurosa y en objetivos claramente definidos.
En el Instituto Nacional de la Visión creemos en una terapia visual fundamentada en el conocimiento científico actual y aplicada exclusivamente cuando existe una indicación clínica adecuada. Por ello, cada programa comienza con una valoración exhaustiva del funcionamiento visual para identificar qué habilidades necesitan intervención y diseñar un plan individualizado.
No trabajamos con programas estandarizados ni con ejercicios genéricos. Cada tratamiento se adapta a las necesidades, edad, capacidades y objetivos de cada paciente.
Nuestro objetivo no es simplemente que los pacientes vean mejor, sino que utilicen su visión de una forma más eficiente, cómoda y eficaz.
Porque una visión bien desarrollada puede marcar la diferencia en la lectura, el aprendizaje, el rendimiento académico, la práctica deportiva y en muchas de las actividades que realizamos cada día.
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